sábado


Madrugo la eternidad

Madrugo la eternidad
y olvido que nosotros acá
seguíamos soñando.

Bajo en su rayo multicolor
y se abalanzo sin avisar
que venia con prisa

Madrugo la eternidad
y salieron volando
tantas sensaciones como pudieron.

Cada una de ellas
despertando a su antojo
y amontonándose sobre nosotros.

Madrugo la eternidad
y lo dulce de su existencia
gobernó nuestra calma

Y quizás no muy lejos
ya andaba flotando
llegando hasta acá

Madrugo la eternidad
y nos recordó
lo divino de haberla soñado...