Madrugo la eternidad
Madrugo la eternidad
y olvido que nosotros acá
seguíamos soñando.
Bajo en su rayo multicolor
y se abalanzo sin avisar
que venia con prisa
Madrugo la eternidad
y salieron volando
tantas sensaciones como pudieron.
Cada una de ellas
despertando a su antojo
y amontonándose sobre nosotros.
Madrugo la eternidad
y lo dulce de su existencia
gobernó nuestra calma
Y quizás no muy lejos
ya andaba flotando
llegando hasta acá
Madrugo la eternidad
y nos recordó
lo divino de haberla soñado...